paletas vasquito
Noticias | Nacionales
Se acaba de presentar el libro de Aaron Sheter

El libro cuenta historias de épocas de la pelota.

Publicado: Lunes, 05 de Marzo de 2018 - 18:53 hs | en: Nacionales
Comentarios A+ A- A
|

Tiene 314 páginas y 350 fotos. No habla sólo de Quique Sehter sino de toda la historia de la pelota en la Argentina. Las fotos son excelentes.


 


El libro fue presentado recientemente en el club de Pelota y Esgrima en la calle Moreno 981 de Buenos Aires ("el Moreno")


DOMINGO OLITE


 


El más grande revés de zurda de la historia -reconocido unánimemente-, y uno de los apellidos ilustres de la pelota, campeón en infinidad de oportunidades, actualmente sigue ligado a la pelota como canchero del club Gimnasia y Esgrima de Villa Devoto. El adversario clásico de Quique Sehter durante años en la zaga, con distintas parejas. Compañero en Campeonatos Argentinos y Mundiales. No regala elogios (ni al Manco de Teodolina), pero tiene la palabra justa.


-Sehter fue un jugador muy aguerrido, no tiraba mucho, pero tiraba bien, llevaba todo, jugaba por derecha, un rival muy duro, de lo más feo para ganarle. Tenía mucha técnica, porque para llevarlas todas se necesita jugar bien. Además, muy bueno físicamente. Él entraba y a los diez tantos ya estaba todo mojado de transpiración y uno podía pensar que estaba cansado, pero era muy aguantador. Me ganó un partido increíble: jugábamos Olivé y yo para Estudiantes contra Ibarra y Sehter, de Huracán. Íbamos adelante nosotros 29 a 19, nos igualaron, alargamos a 35 y nos ganaron… (Nota del Editor: fue en la final de la Copa La Nación de 1963 y terminó 35-29; los vencedores hicieron los últimos 16 tantos consecutivos).


Pese a que éramos zagueros, con Quique jugamos de compañeros en un Campeonato Argentino de abierta en Villa María y el Mundial del ’74 en Uruguay. Yo era de cerrada pero Sehter había jugado en frontón antes. Fue él de delantero y yo de zaguero. Jugamos la final contra Armas y Jaurena, que sí eran de cancha abierta. Estábamos ganando 27 a 10 y, cuando fue a sacar Sehter, Jaurena se sentó contra el rebote. Dio por terminado el partido.


A nivel de juego, estamos juntos Romano, Sehter, yo, Bazán, Porzio, Delguy… Un poco más atrás el Manco… Como delanteros mi hermano Arnaldo, Ibarra, Eduardo Ross, Jorge Utge, Izcurdia, Torreira… A Izcurdia le jugaba en contra el físico, era demasiado grandote, pero muy bueno, y Torreira tiraba poco, pero gran atajador.


Con Sehter en materia de Campeonatos Metropolitanos estamos parejos, habremos ganado cinco o seis cada uno, pero en campeonatos mundiales él tiene más títulos.


 


EDUARDO ROSS


El gran talento de Chacabuco jugó su primer torneo oficial en 1979 junto a Aarón Sehter para Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires. Como todos, lo recuerda con afecto.


-La primera vez que me separé de mi hermano Ramón fue porque me tocó la colimba acá en Buenos Aires. Entonces jugué junto con Sehter para GEBA. Fue mi primera temporada acá en Buenos Aires. Yo tenía 18 años y para mí Aarón fue un maestro. Entre las cosas que me enseñó fue el no bajar nunca los brazos. ¡Qué sangre tenía…! No se entregaba ni aunque fuera perdiendo 29 a 0. Un guerrero, jugaba con el físico y te seguía siempre a todas las pelotas por si te pasaba alguna, ahí estaba detrás. Ese año, 1979, ganamos tres o cuatro copas, una de ellas la Banco Nación. Y la Copa Rocca no la ganamos porque no sé… Nos tocó la final contra Pezzi y Romano, que fueron los campeones del Oficial ese año. Pezzi era un muchacho de mucho talento, y Romano estaba volando en ese momento. Nos ganaron 30 a 28, fue tanto a tanto hasta el final. Como yo empezaba y Quique estaba en su último año pensamos que como mínimo nos tenían que dar dos tantos de ventaja, pero abrieron el sobre y nos habían dado uno nomás. Siempre digo que tuve la suerte de jugar con Aarón Sehter.


 


 


RODOLFO IBARRA (*)


 


El notable jugador de Altamirano, ya fallecido, nos dio su testimonio en 1985 para la revista El Gráfico.


-¡Qué amor propio el de Sehter…! En una final jugaba cinco o diez tantos más que en un partido normal. No sé de dónde sacaba esa fuerza interior, pero había que matarlo para ganarle. Y en los Mundiales lo mismo, así enfrentáramos a los de Marruecos, que no jugaban nada: no quería perder ni un tanto. Si podía les ganaba 30-0. “No hay que subestimar nunca”, decía. Mire, me acuerdo de una final que jugamos contra Jorge y Miguel Utge en la que Sehter fue un monstruo. Nosotros veníamos de una larga racha invicta como de cuarenta y pico de partidos. Y a mí me habían fracturado el tabique, así que no podía jugar, tenía una máscara de yeso y casi no veía la pelotita. Pero Aarón no quiso saber nada de jugar con otro. “Si perdemos, perdemos, pero yo juego con vos”, me dijo. Bueno, se puede imaginar que aguantó todo el peso del partido él, nada menos que contra semejantes rivales. Y después de igualar en 29, ganamos 30 a 29. Prácticamente ganó él solo”.


 


 


 


ARNALDO OLITE (*)


Compañero de Sehter en Huracán y en varios torneos Argentinos y Mundiales, además de haber jugado en dúo o en contra en infinidad de desafíos por las provincias.


-Además de ser un batallador bárbaro, Sehter jugaba en cualquier posición. Me acuerdo de un Campeonato Argentino que ganamos en San Luis en 1973. Él iba de zaguero y yo adelante. En la final, por la mitad del partido, a mí me pegaron pelotazo que me arrancó un pedazo de oreja. Quedé nocáut y tuvo que entrar a reemplazarme Rodolfo Bazán, quien estaba de suplente. Pero Bazán era zaguero, así que fue Sehter adelante. Y ganamos igual: 30-28 y salimos campeones.


 


JUAN LABAT (*)


El gran caballero de la pelota dura fue el compañero de travesía en aquella gloriosa victoria de 40 a 39 sobre los franceses Bareitz y Clairacq que dio el título mundial a la Argentina en 1962 en Pamplona. Juan fue el zaguero en ese partido que está considerado el mejor de los Mundiales.


-Es que con Sehter se podía aspirar a cualquier cosa. Era un compañero de fierro. No tenía estilo n era vistoso, pero tenía un corazón a toda prueba, una garra sin igual.


 


HORACIO PORZIO


Gran zaguero y rival de Sehter durante al menos dos décadas.


-¿Sehter…? Un tractor, dejaba todo en la cancha, nunca tenía una pelota perdida, un ganador con una garra bárbara que para ganarle el tanto había que matarse. Una anécdota de un partido que pinta esa entrega: transpirábamos los dos como bestias y al rato de empezar estaba todo el piso mojado por las gotas que se nos caían y nos patinábamos.


 


CARLOS SPERONI


Posiblemente el hombre que más sabe de pelota en la Argentina, jugador aficionado, presidente de la Confederación Argentina de Pelota, miembro de honor de la Federación Internacional, vio a todos los jugadores desde el profesionalismo de Almagro hasta hoy.


-Sehter ha sido un deportista que se cuidó siempre, no ha tomado ni fumado, pero no es el único secreto de su éxito. Además de llevar una vida metódica, es el jugador más complato que haya pisado una cancha de pelota. Tal vez no fue el mejor zaguero o el mejor delantero, pero sí el más completo de todos. Empezó de chico en la abierta como delantero y rápidamente se ubicó entre los mejores. Luego pasó a la cerrada como zaguero y enseguida se destacó. Pero además jugó en los dos puestos en las dos canchas y en todos fue figura y ganador. Cuando hubo que intervenir en los Mundiales en pelota dura (paleta española, palacorta) se pensó que los que mejor iban a andar serían básicamente los de share; sin embargo, Sehter agaró la herramienta y salió campeón mundial. Y fue subcampeón en frontenis y pala corta casi sin haber practicado nunca. El verdadero secreto no es cómo se cuidaba sino que fue completo: muy bueno en todo.


 


 


ÁNGEL ARMAS


Gran campeón en cancha abierta, rival y ocasional compañero de Sehter, juntos fueron campeones argentinos en Villa María 1973.


-Indudablemente Aarón Sehter es una gloria de la pelota. Indiscutible a nivel nacional e internacional, su nombre está escrito en la historia. Jugó en varias especialidades: paleta, palita, frontenis, cancha abierta, cancha cerrada, de zaguero, de delantero y haciéndolo muy bien, porque se puede intervenir en varias disciplinas, pero el tema es hacerlo bien. Y en todo fue ganador. Quique ha sido un tipo aguerrido, sí, pero antes que todo tuvo lo más importante, lo que yo llamo el ABC: la técnica, todos los fundamentos. Porque la garra es un complemento, si no se tiene la calidad técnica con la garra sola no alcanza. Por eso creo que ha sido sin dudas el pelotari más completo de todos. Al jugador se lo mide cuando uno juega en contra; verlo de afuera es una cosa, pero cuando se lo enfrenta se tiene la idea cabal. Y Sehter te hacía sentir que era un rival terrible. Pero antes que todo eso está la persona, para mí lo más importante. Y en eso también ha sido un consagrado.


 


RICARDO BIZZOZERO


Notable exponente de la pelota dura -aunque también incursionó con pelota de goma-, compañero de Sehter en los Mundiales, multicampeón a nivel internacional, su testimonio es de primera mano. Pocos lo conocieron como él.


-Seguramente no voy a decir algo muy distinto de lo que dijeron otros: un extraordinario jugador, un luchador incansable, una garra tremenda, una mentalidad ganadora de acero y un físico excepcional para aguantar. No era un virtuoso, no tenía un golpe específico que uno dijera “qué espectacular”, pero un batallador terrible. Terminaba un partido y su camiseta era agua pura, había recorrido cien veces cada baldosa de la cancha. Y aparte una conducta tremenda. El rival podía mandar la pelota a diez lugares distintos de la cancha, él la mandaba siempre al mismo. Pegaba trescientas mil veces por derecha si era necesario, el rival pegaba doscientas noventa y nueve mil novecientos noventa y nueve y perdía. Te desgastaba. Ojo, cuando digo que no era un virtuoso no es para quitarle méritos porque lo quiero mucho. Y parto de la base de que hablamos de jugadores de primera categoría que saben pegar y tienen la técnica para devolver, desde luego. Sin eso no se puede jugar ni triunfar. Lo que no tenía era una habilidad en particular, como jugar de revés de zurda como Olite o por debajo de las piernas como Eduardo Ross, cosas así. Debuté en los Mundiales en 1966 jugando con Quique en palita española. Yo tenía 17 años, cumplí los 18 durante el Mundial. ¿Cómo era como compañero…? Malísimo… Sí, ja, ja, ja… él nunca tenía la culpa de nada, pero no le podías decir una palabra porque dejaba la vida en la cancha. Igual, yo me llevaba bárbaro. No tengo dudas de que debe haber ganado como no ganó nadie. El último golpe siempre lo pegaba él. Para dar un ejemplo gráfico con algo actual: en el tenis están Federer y Nadal. El Vasco Olite sería Federer, Quique es Nadal.


 


 


ALEJANDRO TARDUCCI


Gran delantero santafesino, campeón argentino y mundial en 1978 y 1982, actuó en pareja con Aarón Sehter en una Copa Fulton y lo enfrentó en diversas oportunidades.


-Tengo una opinión fabulosa de Sehter. Es un símbolo de la pelota, un caballero y un ganador. Creo que fue tan grande que por eso mismo fue un poco envidiado por algunos. Era una computadora jugando, el más regular de todos, no entregaba nunca la pelota al delantero contrario, y si te aburrías y te salías, te tiraba y te embocaba. Tiraba poco, pero la metía. Con la zurda era igual, no tenía una gran zurda, pero llevaba todas. Tenía mucha cabeza para jugar, por eso era muy ganador. Hace poco jugué con un amigo, se mató en nueve tantos y le dije: conozco a un tipo que también se mató en nueve tantos. “¿Quién es?”, me pregunta. Aarón Sehter, uno que fue trece veces campeón del mundo. Pero se mató nueve veces en un campeonato, le digo. Porque Quique era así, si se mataba más de un tanto por partido ya era mucho. Y aparte, unos huevos como una casa, podía ir perdiendo 29 a 22 y te ganaba 30 a 29. Con Federico Elortondo le ganamos a él y a Arnaldo Olite la final del Campeonato Argentino en 1977, pero nosotros teníamos 23 años y Quique 46. Jugamos de compañeros en la Copa Fulton y le ganamos un partido a Eduardo y Ramón Ross. Quique tenía como 56 años. Y como ser humano fue de la misma estatura que como jugador. Una vez se hizo un cuadrangular entre cuatro zagueros destacados -Domingo Olite, Sehter, Bazán y Porzio- y cuatro delanteros jóvenes que empezábamos a destacar -Pezzi, Peretti, Stafforte y yo-. Nos ganó la final y después nos llevó a cenar y a conocer la noche de Buenos Aires. Fuimos a Caño 14 y nos presentó a Rinaldo Martino, el famoso exjugador de San Lorenzo, que era uno de los dueños, a Tania, la cantante de tangos. Se pasó. En México 1982, cuando terminó el Mundial, nos invitó a cinco -un amigo, Juan Carlos Toselli, hoy dueño del restaurante Rodizio, a los dirigentes García Boado, Speroni, Barrio y a mí- a pasar unos días en Acapulco, en el Acapulco Palace, que en ese entonces era uno de los mejores hoteles del mundo, y nos pasamos cuatro días de novela. Un fenómeno y un tipo muy generoso.


 


 


CARLOS GUSTAVO HUETE


Expelotari de reconocida trayectoria. Campeón metropolitano, argentino y mundial. Integró durante varios años un gran binomio con Eduardo Ross para Ferro Carril Oeste.


- Soy de una época muy posterior a Sehter. Vi la última etapa de Quique, cuando mi papá me llevaba a ver la Copa Fulton en el Círculo Urquiza, una copa buenísima, se llenaba la cancha todas las noches. Aunque estaba sobre el final de su carrera uno podía reconocer al gran jugador, un hombre sumamente aguerrido, durísimo para ganarle un tanto. Si Eduardo Ross era un tocado por la varita mágica de la habilidad, Quique es el tipo que tuvo que hacer todo con gran esfuerzo, pero con una mente muy fuerte. Si a Romanito lo hubiesen puesto en el cuerpo de Sehter hubiera salido el jugador total, porque Gerardo era un talento técnicamente. A Quique lo tuve como entrenador en una Copa del Mundo, creo que en Bayona, y fue un gusto, muy agradable, te dejaba hacer. Un tipo de una humildad total, sencillo, no era de tirarte encima los pergaminos. Durante años compartimos en el Laurak Bat porque yo iba a jugar y él tiene una barra de amigos con los que se junta siempre. Muy amiguero, jugaba con todo el mundo, integraba a todos, muy solidario.


 


WALTER LARREGLE


Expelotari de amplia trayectoria. Campeón metropolitano, argentino y mundial. Actualmente profesor en varias escuelas de pelota y presidente de la Federación de Pelota de la Provincia de Buenos Aires.


-Hablo por mí, pero creo que para toda nuestra generación de jugadores, Andrés Dick, Walter Pirera, Luis Cimadamore, Peloni, el caso mío, los Ross, Miró, que son un poco más grandes que nosotros, el respeto que nos imponía la figura de Aarón Sehter era enorme. Cuando yo lo conocí en un campeonato argentino juvenil en el TYPAC -Tiro y Pelota Autoclub de Comodoro Rivadavia, que Quique fue a presenciar; nos lo presentaron a todos los chicos, y sentimos una gran admiración porque nos habían dicho que había sido 13 veces campeón mundial, aunque él, por modestia, no quería que lo dijeran. Después tuve la oportunidad de conocerlo más, de tratarlo más, y en mi primera experiencia internacional, en la Copa del Mundo de Bayona 1997 él fue nuestro técnico y se lo escuchaba mucho por todo lo que sabía y los consejos que nos podía dar. Precisamente en ese viaje, en Irún, el señor Iraundegui de la Federación Internacional de Pelota Vasca, organizó un homenaje para Quique y fueron españoles, franceses, mucha gente, le hicieron un gran reconocimiento por su carrera deportiva que lo emocionó hasta las lágrimas. Yo no lo vi jugar, pero cuando te hablan de Quique Sehter es como cuando te hablan de Di Stéfano, de Cruyff, uno no los vio pero se imagina lo que fueron. Sólo el hecho de verlo pelotear te da una dimensión de lo que debe haber sido. Y aún sin haberlo visto está claro por todos sus títulos que más que un jugador fue un ganador. Pero más allá del jugador quiero resaltar la calidad humana de Quique, muy querido en todo el ambiente, respetado en todos los clubes donde va por su seriedad, su sencillez y humildad.


 


 


LUIS ALBERTO NICOLAO


Ex nadador argentino, dos veces récordman mundial en 100 metros mariposa -en 1962-. Fue 24 veces campeón sudamericano, una vez campeón nacional de los Estados Unidos y fue entrenador del célebre medallista olímpico Mark Spitz, ganador de siete preseas de oro en Munich 1972.


-La vida de un deportista se compone de esfuerzos realizados durante innumerables días y años de entrenamiento y, principalmente, en aprendizajes de observación de otros campeones, aunque también de diferentes deportes, y tratar de emularlos.


A muy corta edad yo frecuentaba el club Gimnasia y Esgrima, a veces a competir y otras por entrenamientos. Luego me sentaba en las tribunas de la cancha de paleta a ver jugar a figuras de aquella época. Las competencias se ganan aprendiendo a observar al contrario, a acelerar cuando es necesario, relajarse en el momento oportuno, aguantar mucho más que el adversario, cansarlo y finalmente derrotarlo. Todo esto, de muy chico, observando, me lo enseñó Aarón Sehter. Luego, en mi vida lo apliqué a la natación con éxito.


Pasaron los años y con cada campeonato mundial más crecía mi admiración hacia su persona: Tuve la gran suerte de cultivar su amistad y hoy puedo decir que lo cuento entre ese pequeño puñado que sólo caben en una mano como amigo incondicional.


Para un deportista el deporte es todo y uno no deja de reconocer muchas veces las injusticias que la vida le depara. Para un deportista en cualquier deporte ser trece veces campeón mundial es prácticamente un imposible, solamente aquellos fenómenos tocados por la varita mágica lo han logrado, y Aarón es uno de ellos.


Es mucho lo que puede escribirse de esta persona, tuve oportunidad de viajar por el mundo y de estar en competencias oficiales, como por ejemplo los Juegos Olímpicos de México 1968, y no sólo en la cancha sino que su persona y su personalidad eran un ejemplo para todos.


Hoy, en este libro de los recuerdos de su vida, le quiero rendir el más sincero homenaje al gran ídolo, se lo merece y es un ejemplo a emular para todos los deportistas de nuestro país.


 


RAFAEL “TARUCHO” SAVASTANO


Conocido y muy querido por el ambiente de la pelota, “Tarucho” fue durante 35 años canchero del club Pueyrredón de Mar del Plata, reducto por donde han pasado todos los jugadores argentinos.


-De 1941 datan mis primeros pininos pelotaris. Durante el correr de los años, la práctica permanente y continuada de la pelota a paleta me permitió conocer y hasta competir con innumerables jugadores de varias generaciones. Todos ellos, de alguna manera dejaron en mí la marca indeleble de la impronta de sus características particulares. Pero hubo uno que por su personalidad e imagen ganadora siempre se destacó.


-Referirme a la figura de Aarón “Quique” Sehter – de él se trata- intentando hacer una semblanza de la significación que ha tenido este hombre en ese Olimpo de los elegidos para el deporte, tendría un firme sustento con sólo mencionar los 13 títulos mundiales que ostenta en distintas especialidades. Pero eso sería caer en el facilismo de mencionar algo que ya es conocido por los cultores y aficionados de este deporte. Por esa razón me referiré a él no ya por sus extraordinarios logros deportivos sino a la imagen que tenemos suya quienes hemos tenido la fortuna de conocer al Sehter ser humano.


Luchador infatigable, de una tenacidad poco común y una honestidad sin mácula, fueron algunos de los atributos que puso de manifiesto no sólo en la práctica del deporte sino también en su vida de relación.


Las mismas cualidades que puso de manifiesto como jugador para defender cada uno de los tantos en los miles de partidos que disputó a la largo de su muy extensa campaña –recordemos que fue campeón de Primera División en cancha abierta a los 17 años- fueron componentes que forjaron la matriz para acuñar su personalidad.


Con el correr de los años tuve la fortuna de compartir asiduamente con él esas interminables charlas a las que somos tan proclives quienes sentimos pasión por la pelota a paleta. Esta circunstancia me ha permitido conocer más profundamente al ser humano.


Contrariamente a lo que podría suponerse de alguien que ha acumulado más premios mundiales que deportista argentino alguno, es un hombre que eligió vivir sin hacer alarde de sus logros –su condición de humano lo hubiera justificado plenamente- prefiriendo el perfil bajo y el anonimato. Avala esta aseveración que hoy, como ayer. No obstante tener estrechos vínculos de amistad con muy altos dirigentes, bien podría haber capitalizado el uso de sus pergaminos, algo común hoy en deportistas de cierto renombre, para obtener no sólo las mieles de la figuración sino también un reconocimiento económico, pero Sehter, fiel a sus principios, sistemáticamente se ha negado a ello.


-Él es así y eso no sólo lo identifica sino que también lo hace distinto.


Sehter, Quique, Ruso, como quieran llamarlo, es lo mismo, todos son sinónimos de un deportista cabal, pero tanto o más importante que eso, en mi modesto modo de ver, es la imagen que proyecta, la de un Hombre, con todo lo que esa palabra significa. ¡Gracias por ser como sos!


 


 


(*) Ya fallecidos, brindaron su testimonio al realizador de este libro en 1985, en una nota para la revista El Gráfico.


 


 

Solopaleta.com

Comentarios en esta noticia

Aún no se han publicado comentarios... ¡Se el primero en comentar!

Mas noticias de esta seccion

mostrando 5 de 2300 noticias ... [+]

Ranking general de noticias [top 5]

Anuncios Google